El capuchino perfecto

El capuchino perfecto: un expreso al que se añade  leche y  crema de leche a partes iguales, para un total de unos 150 ml.

Saber preparar la crema de leche (no la espuma de leche) es el secreto del capuchino perfecto: una crema voluptuosa, sin grandes burbujas y de larga persistencia, que aporta una magnífica sensación en el paladar. Es preferible utilizar leche entera lo más fría posible: así se dispone de más tiempo para preparar la espuma antes de que alcance los 65°, temperatura a la que se produce la transformación de las grasas y de las proteínas de la leche, y por tanto un montado perfecto. Es importante colocar correctamente la punta de la lanza de vapor respecto a la superficie de la leche: la posición perfecta o sweet point se alcanza cuando la punta está a medio centímetro bajo la superficie, ligeramente desplazada hacia un lado para formar un remolino con el vapor. A medida que aumenta el volumen de la leche, será necesario bajar la jarra para mantener la lanza siempre en la misma posición respecto a la leche. Una vez alcanzada la temperatura se debe continuar su elaboración, golpeando levemente la base de la jarra contra una superficie, para eliminar las burbujas, y girándola con movimientos amplios para mantener la leche y la espuma bien amalgamadas y poder verterlas juntas en el expreso.

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